28
May
09

Oficial arremete fisicamente a preso de conciencia en la prisión Guayabo

El 19 de febrero de 2009, Fabio Prieto Llorente preso de conciencia se encontraba tomando su hora de sol, cuando un oficial de orden interior (alias Chaolín) lo sorprendió y dándole dos empujones lo desafió abiertamente para que Fabio se fajara con él.

Chaolín es el oficial que entrena la disciplina de defensa personal a los militares, en medio de la agresión le hizo saber que su ira estaba motivada por una denuncia que Fabio había hecho.

Fabio desde ese día renunció a su hora de sol, permanece en celdas de castigo desde su llegada a este recinto penal desde enero de 2006.

La madre de Fabio la Sra. Ramona Mirtha Llorente le manifestó a este reportero su constante desvelo y preocupación por la integridad física y psíquica de su hijo, y a la vez responsabiliza a la Seguridad del Estado Cubano por las consecuencias nocivas y nefastas que ya se manifiestan en la salud de Fabio.

Fabio Prieto Llorente periodista y bibliotecario independiente condenado a 20 años en Marzo de 2003. Padece de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, Efisema pulmonar, Acentuación en la trama, Hipertensión Arterial, Duodenitis Crónica, Hemorroides, dolores de espalda y articulaciones, se la entumece la lengua y engarrotan las manos al despertar.

Fabio solo dispone en su celda de 3 por 1.80 metros espacio aproximadamente, y como lecho un frío y duro banco de cemento. Reside en Calle 47 # 2811 apto. 6 entre 28 y 30 Nueva Gerona. Isla de la Juventud.

La familia de Fabio Prieto Llorente hace un llamado a Opinión Pública Internacional para que interceda ante las autoridades gubernamentales en Cuba, y se ponga fin a este injusto encierro sumido en la tortura y la desesperación.

23
Oct
08

Datos Personales

FABIO PRIETO LLORENTE

 

 

 

Fabio Prieto Llorente, fue víctima de la Primavera Negra de Cuba. En marzo del 2003, fue condenado a 10 años de prisión por ejercer periodismo independiente.

Su familia está compuesta por su madre Mirta Llorente, un hijo, y su hermana Clara Lourdes Llorente, que desde la encarcelación de su hermano, se ha hecho cargo de todo lo que atañe a él y a su familia.

                                                 

El 4 de Julio, me puse en comunicación con Clara. Se mostró muy abierta al diálogo, tal es así que cuando le expliqué los motivos de mi comunicación me dijo: “Bueno, ¿le cuento?”, y así comenzó la conversación.

Primero hizo mención a la situación por la que ella y su familia estaban y habían vivido producto del encarcelamiento de su hermano, que con la enfermedad y edad avanzada de su madre, hacían más agobiante el día a día. Me comentó que en Mayo del 2006, trasladaron a su hermano a la prisión “El Guayabo”, en la Isla de Pinos, donde habita su familia. Esto fue bien recibido por ellos, ya que desde el año de su encarcelación en el 2003, Fabio estuvo en una prisión ubicada a 700 km de su familia, lo que dificultaba las visitas: Clara me contó que tardaban 6 días para llegar a la Prisión Kilo 8, en Camaguey, y a su vez las visitas estaban permitidas cada 2 meses, a esto hay que sumarle que sólo se aceptaban 2 adultos en cada visita, por lo tanto muchas veces la madre, o la hermana o el mismo hijo -de 19 años- tenían que esperar 2 meses más para poder visitar a Fabio obedeciendo al régimen cubano.

También me contó las condiciones de la celda donde se encuentra Fabio: es de 3 metros por 1.80 de alto, tiene un banco, una colchoneta para dormir del grosor de un dedo, un muro pequeño que conforma la ducha -sólo sale agua dos veces al día, por lo que con esa misma agua debe beber y bañarse-. También en la misma celda hay un “baño”, que es un hueco en el piso que cumple la función de inodoro.

Por último me comentó que a su hermano le gusta mucho leer, pero ella no puede llevarle ningún libro literario porque no se lo permiten, ni tampoco periódicos y estampitas santas como ella quisiera.

Mencionó que a su hija la hecharon de la Universidad por las actividades en contra del régimen que lleva a cabo su madre Clara, y le pregunté por su empleo actual, ya que había leído que estaba empleada, pero tristemente agregó que también ella fue despedida de su trabajo, teniendo que substir junto a toda su familia.

Me despedí con la promesa de seguir de cerca la situación de su hermano, y ella comprometida a enviarme más información de él.




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